Media hora de Project X y ya tenía una sensación de ofensa que ni siquiera el tráiler de Human Centipede con toda su violencia y connotación a la tortura lograron. Project X un film de una fiesta de adolescentes fuera de control es una celebración a la homofobia, la misoginia, la anarquía, la estupidez, la falta total de empatía y decencia en definitiva una de las películas más desagradables creadas. Lo más irritante de todo: es que aparenta transmitir cierto orgullo por su realización.
Todo comienza con el perdedor Costa (Oliver Cooper) mirando a la cámara y anunciando "Project X" con los brazos abiertos y una sonrisa siniestra. Esencialmente el mismo personaje de Jonah Hill en Superbad, pero sin ninguna profundidad o algún tipo de humanidad. Costa - quien llama a todas las mujeres "perras" y todos los demás "homosexuales" - es tal vez lo peor de todo este lío repugnante. Sus compañeros JB (Jonathan Daniel Brown) víctima de un bombardeo interminable de insultos por su peso y apariencia y Thomas (Thomas Mann) un adolescente flaco y torpe cuyos padres están fuera de la ciudad durante el fin de semana. Aprovechando la oportunidad Costa invita a toda la escuela a la casa de Thomas para una fiesta con más drogas y el alcohol desde el desastre en las calles de Corey Worthington en Australia. Los guionistas Matt Drake y Michael Becall en conjunto al director Nima Nourizadeh asumiendo que la audiencia es tan estúpida, imbécil o moralmente desinhibidos como sus personajes optan por tomas de senos de adolescentes por encima de cualquier narrativa coherente. Es cierto que sólo porque los personajes hacen y dicen cosas sexistas y homofóbicas no significa que sus creadores sean sexistas u homofóbicos, sin embargo, lo preocupante es la facilidad con que el film abraza y defiende las acciones repulsivas de sus protagonistas. No existe el más minino indicio de consecuencia o penalidad y la audiencia se queda con el mensaje de que este comportamiento no es solo aceptable sino que es digno de ser imitado. Hay un punto casi al final de la fiesta de Thomas donde Project X se transforma en algo competente y es cuando llega la policía para terminar con el desorden y los fiesteros empiezan a correr y a atacarlos. Esta secuencia me hicieron recordar una noticia de hace unos años donde un grupo de adolescentes en Londres atacan a las autoridades sin ninguna razón más que porque podían hacerlo; por desgracia la escena termina muy rápido ya que los escritores insisten en hacer cosas “divertidas” e inverosímiles para seguir comercializando la ridiculez. Este film se suma al sin numero de fiascos Hollywoodenses existentes y el hecho de que se haya realizado le quita todo el derecho a los seres humanos de continuar como especie.








